Senderos de Materia: Entre la forma esculpida y el territorio representado; Vicente Ortí, Laura Moret, Vanesa Valero Comisaria: Rosa Ulpiano. Del 4 de mayo al 15 de junio de 2026.


SENDEROS DE MATERIA

Entre la forma esculpida y el territorio representado

Un sendero es la huella de un tránsito: el rastro de una presencia en el espacio y su inscripción en la materia. Esta exposición aborda la materia como un campo donde se registran memoria, resistencia y transformación. Los materiales —madera, papel, hierro y piedra— conservan las señales del tiempo y de la acción humana, revelando la relación entre lo que se construye, el lugar que se habita y la manera en que miramos.

La exposición reúne escultura, obra gráfica e instalación para explorar esa relación entre materia, territorio y mirada. Desde lenguajes distintos, las obras proponen una reflexión común que se articula en torno a una pregunta: ¿qué caminos traza la materia a través del cuerpo, del espacio y de la mirada?


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Vicente Ortí, referente de la escultura valenciana contemporánea, presenta piezas como Tránsito 1 y Tránsito 2, realizadas en hierro forjado y soldadura, en diálogo con otras obras de diferentes materiales como Brisa, una escultura en madera de pino dispuesta perpendicularmente sobre la pared. En ellas, la naturaleza y lo material interactúan desde la tensión. Las formas no son un resultado cerrado, sino una fenomenología del esfuerzo, el registro de un proceso: curvas, cortes y ritmos que conservan la huella del tiempo y del gesto. En las obras, la proyección de sombras prolonga la escultura en el espacio, como un dibujo que se activa con la luz.

 Laura Moret presenta varias instalaciones en alabastro y porcelana centradas en la mirada. En obras como Noesis y Noema, desarrolla una serie de óculos tallados en piedra translúcida que, atravesados por la luz, parecen mirar tanto hacia fuera como hacia dentro. La tradición filosófica sostenía que los ojos son el espejo del alma, la parte más profunda del ser que se asoma al mundo a través de ellos. Bajo esta tradición y la referencia a John Berger en Maneras de ver, su trabajo convierte la mirada en materia. La caja de metacrilato funciona como un umbral. En ese cruce, el alabastro de Moret actúa como nexo entre las tres propuestas, en esa línea donde huella, territorio y mirada se transforman en experiencia compartida.

Vanesa Valero trabaja desde la obra gráfica y el vaciado para reconstruir la memoria del territorio. En piezas como Línea verde I y Línea verde II, a través devistas aéreas de lugares que la vegetación ha ido cubriendo, de caminos que el tiempo ha borrado, la línea reconstruye lo que parecía desaparecido y devuelve presencia a lo que ya no está. Estableciendo una dialéctica del borrado. Por otro lado, en La piel habitada, combina la copia ultracrome y la tipografía con moldes de exaduro para trazar cartografías donde lo visible y lo desaparecido conviven. Sus obras no solo representan lugares reales, sino que invitan a una experiencia compartida a través del acto de caminar, y del vaciado del yeso como una poética del cuerpo que incita a habitar el espacio. De este modo, su trabajo actúa como una herramienta de reconstrucción que señala el rastro que el tiempo había ocultado

 Entre lo orgánico y lo industrial, entre la marca y el territorio, las obras configuran un ámbito en el que la forma se entiende como proceso y la mirada como experiencia. Todas coinciden en un cruce donde la materia se convierte en testigo de nuestra existencia, el territorio en forma habitada y la mirada en experiencia compartida.

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